lunes, 16 de agosto de 2010

en los campos de encanto

Corría el misterio de ánimas lúgubres en los campos de encanto,
de encanto corrían las sonámbulas nubes a cambiar colores,
los colores corrían a mover perfumes,
corrían los perfumes, despertados en oscuro silencio,
corría el silencio, sin prisa, con gracia,
con gracia corrían las aguas vestidas en gala de hadas
del nocturno arroyo sediento del calor de día,
del calor del día corrían desnudas las estrellas frías,
las empujaba el viento, que también corría,
lo hacía descalzo sobre el pasto húmedo de aurora,
de aurora bostezaba el sol,
el no corría,
lo hacían sus rayos hacia el nuevo día,
hacia el nuevo día corrían los gallos
a cantarles coros a la paisanada recién despertada,
recién despertada corría y chillaba la pava aboyada inquieta en el fuego,
el fuego corría en la cocina a leña de una hornalla a otra
para asar las tortas que hacía la doña,
la doña corría llamando al gurí para que no se le enfríe
el mate cocido en jarro de lata,
de lata era el balde que también corría en manos de una sombra anciana
a ordeñar las vacas de corrales chicos,
chicos los grillos que corrían saltando al viejo molino,
de ahí nacían sombras donde dormirían el resto del día,
el resto del día se avisaba imponente, sabroso, caliente
y la alameda de pie ante el aviso agitaba sus ramas
avisando al quebracho, al sauce, al lapacho y hasta al palo borracho
ya que correr ellos no podían,
que froten sus hojas, abran sus flores,
afilen espinas, desplieguen sus ramas, y aniden los pájaros,
hormigas, abejas caseras y avispitas negras de aguijones agudos,
agudos ladridos los de un perro perdido corrían pausados
por el tieso fino de los alambrados,
de los alambrados se veían colmados de capullos blancos los algodonares,
los potros corriendo a pastar monte adentro con todo el ganado
y el corrido zulqui erguido al lado del galpón de granos como un monumento,
como un monumento se plasma el recuerdo
que corre vivo en las memorias mojadas de vejez y nostalgia,
de vejez y nostalgia uno se distrae,
hace un alto
y valora
todo lo corrido,
en un largo camino.
En un largo camino la distancia no importa,
ni el tiempo,
ni ausencias,
cuando se ha corrido un pedazo de vida
en los campos de encanto.

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